Sí, Argentina es un país seguro para viajar, y los números oficiales lo dicen sin vueltas. El país cerró 2025 con la tasa de homicidios más baja de su historia registrada, Estados Unidos lo mantiene en Nivel 1, el aviso de viaje más suave que existe, y ocupa el puesto 46 entre 163 países en el Índice de Paz Global, por delante de cualquier otro país de América del Sur. Ningún operador honesto le va a decir que un país no tiene riesgos. Lo que sí le decimos es que, en una semana de pesca en el norte del Neuquén, lo que se planifica es el viento, las distancias y el nivel del agua, no la seguridad personal.
Qué dicen los números
Argentina terminó 2025 con 3,6 homicidios dolosos cada 100.000 habitantes, un 7,3 por ciento menos que el año anterior y la cifra más baja desde que hay registros. En la comparación regional del propio ministerio de Seguridad, fue la tasa más baja de América Latina y el Caribe, seguida por Chile con 5,4 y Paraguay con 6,1. El promedio de la región ronda los 20. Piense lo que piense de las estadísticas oficiales, esa diferencia no es un error de redondeo.
El Índice de Paz Global cuenta lo mismo desde otro ángulo. Argentina está 46ª en el mundo y primera de América del Sur, apenas delante de Uruguay y de Chile. Y el Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene al país en Nivel 1, precauciones normales, el más bajo de sus cuatro niveles. El único lugar argentino que señala aparte es Rosario, un puerto fluvial a unos mil kilómetros del agua que pescamos, por motivos que nada tienen que ver con un pescador de visita.
Las cifras nacionales describen un país, no una cuadra. Sirven para elegir un destino y sirven poco para decidir qué hacer un martes. Así que vamos a dónde está el riesgo de verdad en un viaje como este.

Buenos Aires, el único lugar donde conviene estar atento
Casi todos los itinerarios incluyen una noche en Buenos Aires a la ida, y es la parte del viaje que se comporta como cualquier capital grande. El problema para un visitante no es el delito violento. Es el oportunista: un teléfono que desaparece entre la gente, un bolso colgado del respaldo de una silla, un taxi levantado en la calle con las valijas en la mano.
Las costumbres que lo resuelven son las mismas que usaría en Barcelona o en Chicago. Tome un auto en los mostradores oficiales del hall de llegadas o use una aplicación de viajes en vez de parar uno en la vereda. Lleve el teléfono en el bolsillo y no en la mano cuando la calle está llena. Deje el pasaporte en la caja fuerte del hotel y ande con una copia. Esa es toda la lista, y nuestra guía para llegar al norte de la Patagonia cubre el cambio de aeropuerto, que es lo que complica a casi todos la primera vez.

Cómo es el norte en realidad
Salga de la ciudad de Neuquén hacia el norte y el paisaje se vacía rápido. La llanura petrolera deja lugar al campo de estancias, y después a valles con la cordillera apilándose hacia el oeste. Los pueblos son chicos, la estación de servicio hace también de café, y el tránsito que se cruza es una camioneta, un camión de agua y unos cientos de chivas moviéndose con la temporada. La gente saluda a los vehículos que pasan porque un vehículo que pasa es un acontecimiento.
Usted viaja con nuestro equipo desde el aeropuerto en adelante. Ningún huésped maneja, ni reserva una habitación, ni discute una cuenta, ni carga con los papeles. Eso solo ya elimina la mayor parte de lo que sale mal cuando uno viaja por su cuenta, acá y en cualquier parte del mundo.
Las provincias rurales no están libres de delito, y sus cifras anuales se mueven mucho de un año al otro justamente porque vive poca gente en ellas. Un puñado de casos en una capital provincial cambia una tasa que después se lee como si describiera todo el territorio. Para un pescador de visita el cuadro relevante es otro, y bastante más aburrido: pueblos chicos donde todos se conocen, un equipo conocido en esos pueblos, y un forastero con una caña que es una curiosidad, no un objetivo.
Los riesgos que sí merecen respeto allá arriba son los de siempre. El sol en altura, un viento capaz de llevarse una gorra hasta la provincia vecina, el agua fría, la roca volcánica suelta en una barranca empinada, y la farmacia lejos. Los vehículos y los campamentos llevan botiquín y conexión satelital, los guías conocen los caminos y los niveles del río, y nadie vadea solo un tramo pesado.

El huso horario del que nadie habla hasta que aterriza
Argentina mantiene el mismo horario todo el año y no cambia en verano. Desde la costa este de Estados Unidos eso la deja una o dos horas adelantada según la época, y cuatro o cinco desde la costa oeste. Compárelo con las ocho o nueve horas que se traga volando a Europa, o con la pared que se encuentra alguien que viaja a Kamchatka o a Nueva Zelanda.
El vuelo es largo. El cambio de hora no. Aterriza en Buenos Aires a la mañana con cara de mala noche, no de día perdido, y después del tramo doméstico al norte está pescando al día siguiente con la cabeza funcionando. En un viaje de una semana, esa diferencia vale un día entero del viaje que pagó.
El confort es parte de la misma conversación
Sentirse seguro en un viaje así tiene menos que ver con las estadísticas de delito que con cómo está armada la semana. Duerme en campamentos de glamping, en cabañas o en un lodge según el agua que estemos trabajando, en una cama de verdad, con comida caliente y una botella decente al final del día. Hay un guía cada dos pescadores en el río, algo que se agradece cuando el vadeo se pone serio. Su licencia de pesca argentina y los permisos de acceso quedan resueltos antes de que llegue, así nadie negocia nada en la orilla.
El resto es logística que venimos haciendo hace años: traslados, combustible, comida, permisos, y un plan B para el día que el viento decida otra cosa. Vea cómo funciona el safari móvil si quiere la forma de una semana.

Seguridad, preguntas respondidas
- ¿Argentina es segura para viajeros de Estados Unidos?
- Sí. Estados Unidos mantiene a Argentina en Nivel 1, precauciones normales, su aviso más bajo. El país registró 3,6 homicidios cada 100.000 habitantes en 2025, su cifra más baja histórica y la más baja de América Latina y el Caribe según los datos nacionales. En Buenos Aires siguen valiendo las costumbres de cualquier ciudad grande.
- ¿Es seguro pasar una noche en Buenos Aires a la ida?
- Sí, y en general lo recomendamos para que llegue descansado al agua. Trátelo como a cualquier capital grande: mostradores oficiales de taxi o aplicación de viajes, teléfono en el bolsillo cuando hay gente, pasaporte en la caja fuerte. Nuestra guía para llegar al norte de la Patagonia explica el cambio de aeropuerto y los tiempos.
- ¿El norte de la Patagonia es peligroso de alguna manera?
- No en el sentido en que se suele preguntar. Los riesgos son el clima, las distancias, el agua fría y el sol, y por eso viaja con nuestro equipo, nuestros vehículos y conexión satelital en lugar de un auto alquilado y un mapa. Nunca está lejos de alguien que conoce el terreno.
- ¿Necesito un seguro de viaje?
- Sí, y uno que cubra destinos remotos y evacuación médica, no la póliza más barata del comparador. Va a estar a varias horas de un hospital durante casi toda la semana. Es el mismo consejo que daríamos para Alaska o Mongolia.
- ¿La licencia de pesca y los permisos están incluidos?
- Sí. Nos manda los datos de su pasaporte una sola vez y la licencia de pesca y los accesos al agua quedan resueltos antes de que aterrice, junto con todos los traslados. Díganos sus fechas y le enviamos un presupuesto firme por escrito en pocos días.
La versión corta: el país está tranquilo, el norte está más vacío que casi todo lo que un visitante haya visto, y lo único que arruina un día seguido allá arriba es el viento. Elija su mes y después díganos sus fechas.



